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Eric Eduardo Palma

LOS POBRES NO PAGARAN LA EDUCACION DE LOS RICOS

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LOS POBRES NO PAGARAN LA EDUCACION DE LOS RICOS
Comentario a un foro en CNN

Un connotado economista promotor de la visión del “milagro chileno” sostuvo en un foro realizado por la CNN (http://cnnchile.cl/nacional/2011/08/22/mitos-y-realidades-de-la-educacion-financiamiento-universitario/) que uno de los problemas de la propuesta del Movimiento Estudiantil es que la universidad la pagará quien no se beneficia con ella.

Entre otras cosas señaló dicha persona: “En primer lugar creo hay que respetar el principio de que nadie con talento debería estar imposibilitado de una carrera de educación superior por falta de recursos, y esa creo que es la filosofía que tiene que primar por los créditos. En segundo lugar quién lo va a pagar es la pregunta…El que lo paga o es el principal beneficiado a base de sus ingresos futuros o lo paga el pueblo chileno a través del sistema tributario. Y quién es el pueblo chileno, el pueblo chileno son los que se benefician y los que no accedieron a la universidad. Así que en primera aproximación me parecería extremadamente injusto recaer el financiamiento sobre la gente que no va a la universidad…la gran mayoría de los profesionales de Chile son capaces de financiar eso, y por qué, porque se compran una casa, y qué casa no cuesta al menos el doble que una educación universitaria…la verdad de las cosas es quién lo paga, lo paga Moya que no fue a la universidad o lo paga el principal beneficiado… todo incremento en tributación recae sobre todos, los que más tienen más, pero también sobre los que no tienen, me parece que cobrarle a alguien que no fue a la universidad por los que van a la universidad que tienen la capacidad de pagarlo, yo no digo los que no tienen , los que si tienen la capacidad de pagarlo, me parece una vergüenza…me parece un descaro pedir que sean subsidiados los que les va a ir mejor a expensas de los que no les va a ir mejor”.


 

Esta visión expresa una aproximación al tema típica de la óptica mercantil gubernamental. El planteamiento del insigne economista tiene varios problemas de base. Parte de aceptar: 1. Que es legítimo e impecable jurídicamente cobrar matrícula y aranceles por acceder a la enseñanza universitaria estatal. 2. Que los montos actuales pagados por matrícula y arancel son legítimos. 3. Que la educación universitaria sólo produce beneficios para el que va a la Universidad. 4. Que está garantizada actualmente la empleabilidad y un monto de ingreso suficiente para soportar este gasto.

Por otra parte deja la impresión que son los pobres de este país, cuyo único tributo es el IVA, los que van a pagar esta gratuidad. Ninguna de las propuestas habla de financiar la educación estatal gratuita y de calidad a través del IVA, sino, a través del impuesto a las grandes empresas y de la recuperación de las riquezas del cobre y los recursos naturales que están en manos de empresas extranjeras.

El principio de gratuidad implica negar una visión de la actividad universitaria como actividad mercantil. Como empresa de servicios que generan sustanciosas utilidades. La gratuidad implica aceptar que educarse es un derecho humano y que por lo tanto acceder a él no puede estar determinado por la capacidad de pago actual o futura. Como es evidente este principio que implica proteger un derecho humano no permite excluir a nadie, carece de sentido distinguir entre familias ricas o pobres: educarse no depende de la capacidad de pago.

Centrarse en el gasto en vivienda y educación para suponer capacidad de pago futura es un auténtico despropósito. Se pierde de vista el gasto en salud, el gasto en previsión social, el gasto en vivienda, el gasto en la escolaridad de los hijos, el gasto en internet, el gasto en cultura, el gasto de atención de la vejez de los padres, el gasto en el uso de las calles, el gasto en el uso de las carreteras, el gasto en seguridad, los precios exorbitantes de los alimentos, los remedios, el gas, la luz, el agua, la electricidad, la bencina, etc., etc. Como algunos sólo ven las utilidades pierden de vista que la mayor parte de la población nacional vive en una de las ciudades más caras del mundo.

Uno puede pensar legítimamente que el Gobierno y los economistas están más preocupados del gasto fiscal que de los pobres. Están más preocupados de la actividad estatal que desplaza a los inversionistas de nichos de negocios que de los pobres. Está demostrado que la única vez que los Chicagos se ocuparon de los pobres fue cuando inventaron su discurso del chorreo: la historia obró y tal chorreo simplemente no ocurrió. Lo que si hubo fue un aumento sustancial del nivel de endeudamiento de los pobres y la clase media: la ficción del chorreo implicó el aumento de la capacidad potencial de pago de estos grupos sociales. Sabemos que lo único que creció fue el número de cuotas es que se paga el consumo de bienes básicos. Lo que chorreó fue la deuda. No la riqueza que se concentró en manos de unos pocos.

El discurso oficialista llega al absurdo de afirmar que dado que los ricos se beneficiarán con la universidad gratuita hay que seguir cobrando, es decir, para que un 10% no se beneficie defienden seguir cobrando al 100% ¿Por qué están dispuestos a dar becas, pero, no a dejar de cobrar? Porque el mercado universitario necesita que la universidad estatal sea de pago ¿qué pasaría con los aranceles de las universidades privadas que lucran si la universidad estatal de calidad fuera gratuita?

El ilustre economista nos induce a error haciéndonos creer que los pobres no beneficiados por la universidad soportarán el peso del financiamiento de la gratuidad. De esta manera se produce la paradoja que la defensa de la universidad pagada es al mismo tiempo una defensa de los pobres: su mensaje y el del Gobierno pareciera ser el siguiente: Los pobres pueden estar tranquilos porque la gente de bien, las personas educadas y responsables seguirán exigiendo que la universidad se pague.

El sentido común y las experiencias de vida son en esta materia más fuertes que la racionalidad económica neoliberal. Si los jóvenes tienen hoy día a la opinión pública a su favor es porque los pobres ven mayores posibilidades de llegar a la universidad en un escenario de universidad gratuita que en uno de universidad pagada. Cualquier pobre entiende y siente que siendo gratis la universidad tendrá más posibilidades de llegar a ella que si es pagada: Sobre todo si la matrícula y los aranceles universitarios son vergonzosa y descaradamente altos y no existe ningún control sobre el número de vacantes ofrecidas.

Ciertos economistas y el Gobierno no terminan de comprender que su raciocinio no tiene sentido vital para los pobres ¿cómo es que una persona que vive la pobreza podría llegar a asustarse con un aumento de sus gastos por causa de la gratuidad de la universidad? ¿Acaso para alguien que gana el salario mínimo tiene sentido imaginar siquiera que gastará más porque la universidad pasará a ser gratis? Resulta más cercano al sentido común imaginar esperanzados a los pobres de este país por la existencia de una educación gratuita, que abrumados porque tendrán que subsidiar la educación de los ricos. Dicho de manera más simple señor economista y señores del Gobierno: “nada temen los que nada tienen”. Y hace bien en no temer. No será el IVA lo que financie esta gratuidad sino el ejercicio de soberanía económica del pueblo de Chile sobre sus riquezas naturales así como el pago de tributos por las grandes empresas (es hora que sus ganancias pasen a ser “utilidades legítimas”).

 

Comentarios  

 
0 #3 Diego Pasten 21-09-2011 17:30
Profesor, creo que se refiere a la entrevista en la que participó el señor Josep Ramos; también tuve la posibilidad de verla y me parecieron básicos, incluso absurdos los argumentos que entregó este economista para "atacar" la eventual gratuidad de la educación. Argumentos tales como la comparación con el pago de una hipoteca son tal cual usted lo dice, un despropósito. Muy buen artículo, saludos.
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0 #2 David Vásquez 21-09-2011 02:35
El tema es muy simple, mientras no exista educación de alta calidad, y que sea gratuita para el 90% de la población cuyos ingresos no superen los $2.000.000.- mensuales, jamás podremos tener poder, así que la riqueza siempre estará centrada en unos pocos como siempre fue en la historia de Chile.

Chile, pierde grandes talentos porque simplemente el 10% de la clase rica, niega el derecho de educación al 90% de la población de chilenos.

Esta mentalidad medieval hace que Chile siga siendo un país dominado por los ambiciosos, codiciosos. Que en todo caso al morir, no se llevan nada. Pero dejan siempre un legado de miseria entre los hermanos de su misma nación.

David Vásquez
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0 #1 JUSTO 15-09-2011 17:27
los pobres han pagado,
están pagando y financiando
la educación de los ricos.
¿Con qué?
Robo en impuestos, altos intereses en:
luz, agua, gas, bencina, salud, educación, etc.etc.
Dios NO BENDICE A ESE PUEBLO, C HILE.

HASTA QUE HAGAN JUSTICIA COMO SE DEBE CON LOS SALARIOS MÁS JUSTOS,... LEYES JUSTAS,...
¡CONSTITUCIÓN JUSTA!
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Eric Eduardo Palma G.
Abogado
Doctor en Derecho