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Eric Eduardo Palma

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Jul25

EL FLANCO DEBIL DE BEYER: LAS FACULTADES DEL CNED

El Ministro de Educación ha sido reiterativo en sostener que mientras no se dicte la ley que crea la Superintendencia de Educación Superior, poco puede hacer en relación con la violación de la ley por las universidades privadas que lucran. Esta línea argumentativa, sostenida en el tiempo, presenta un grave problema que el Ministro parece no ver. Su negativa a investigar el lucro implica privar de facultades a otro organismo con competencias en materia de educación superior, el Consejo Nacional de Educación (www.cned.cl).

El DFL 2 , de 2 de julio de 2010, que vino a fijar el texto refundido de la ley 20.370, reiteró en su artículo 64 letras a), b), c) y d) las hipótesis que permiten la pérdida del reconocimiento oficial y la cancelación de la personalidad jurídica de ciertas universidades privadas. En atención a esta regulación y de acuerdo con la propia descripción que realiza el CNED de sus facultades, este organismo participa en el proceso de revocación de reconocimiento oficial y cancelación de la personalidad jurídica ((http://www.cned.cl/public/Secciones/SeccionAcercaDe/funciones.aspx).

 
Jul24

LUCRO UNIVERSITARIO Y FLEXIBILIDAD LABORAL DEL PROFESORADO

La danza impresionante de miles de millones de pesos que involucra el “ilegal negocio universitario”, tiene una dimensión escasamente abordada hasta ahora: la flexibilidad laboral a la que se encuentra sometido uno de sus recursos humanos fundamentales, el profesorado.

La lógica del mercado universitario ha implicado tratar la gestión de recursos implicados en la producción de este servicio como si se fuese una actividad económica más. De hecho se habla de industria universitaria.

Dicha industria tiene una característica muy poco destacada hasta ahora: su principal recurso, el profesorado que forma a los futuros profesionales, tiene una vinculación mínima con la empresa. De partida, la mayoría de los profesores carece de contrato de trabajo.

Los contratos de la generalidad de los profesores universitarios son a honorarios, es decir, los académicos no tienen derecho a salud y seguridad social, tampoco derecho a vacaciones y menos a indemnizaciones por despido. Su permanencia en la universidad no supera las 6 horas semanales. Más grave todavía, sus contratos no son anuales, sino que son contratados por 8 o 10 meses según la universidad de que se trate. Es más, algunos deben esperar a conocer el número de estudiantes interesados en tomar su ramo para darse por contratados.

Un sector muy minoritario del profesorado tiene contrato de trabajo por 22 o 44 horas. La mayoría de este pequeño grupo cuenta con una jornada mayor porque cumple tareas administrativas.

Esta es una de las razones de porque se ha acumulado tanto capital y se ha generado tanta utilidad para las empresas inversionistas: la industria universitaria funciona con la máxima flexibilidad laboral, quizás la mayor del mercado de trabajo chileno. Probablemente sea una de las áreas más ricas y prósperas de la economía con el costo más bajo de contratación de mano de obra calificada.

 
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Eric Eduardo Palma

Abogado, Doctor en Derecho
Magíster en Historia.
Magíster © en Educación.

Su investigación se orienta a la historia del Derecho de los siglos XIX, XX y XXI.

En materia de asesoría legal es Diplomado en Derecho del Consumo por la Universidad de Valladolid y especialista en derechos sociales, económicos y culturales.

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Eric Eduardo Palma G.
Abogado
Doctor en Derecho