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Eric Eduardo Palma

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Sep13

BEYER, EL HOMBRE DE LAS MIL VERSIONES

No deja de sorprender el nivel de confusión en que el Ministro Beyer instala a la opinión pública cada vez que hace declaraciones. Señaló hace dos días a un medio de prensa: “Lo que ocurre en Chile es que el marco regulatorio es muy débil. Hay una prohibición de lucro, pero es muy difícil de verificar y hasta ahora sólo hay sospechas de que existe el lucro… Yo diría que los antecedentes que existen hay que evaluarlos, estudiarlos y analizarlos. No hay que confundir las cosas porque la legislación en Chile permite una serie de cosas, como las transacciones entre partes relacionadas. Nosotros creemos que eso es un error, que debe regularse o sencillamente cortarse. Pero uno tiene que ser muy cuidadoso porque lo único que podemos hacer es revocar el reconocimiento oficial y cancelar la personalidad jurídica. Con eso se va todo el esfuerzo que han hecho los estudiantes. Yo no quiero actuar sin una investigación que diga que efectivamente hay lucro. No tengo ningún problema en aplicar la ley, pero uno tiene que ser muy responsable… y lo que hay que ver es si eso efectivamente le provoca un daño a la universidad… Lo que hay que demostrar es que no está pagando precios de mercado. Si lo hace, en estricto rigor, no hay retiro de excedentes. Ahora, es tremendamente difícil comprobarlo y por eso yo prefiero que se prohíba…hay que demostrar que efectivamente se sacó la plata de la universidad”.

Desde que inició su gestión ha sostenido en distintas ocasiones: 1. Que no hay lucro. 2. Que no hay manera de probar el lucro. 3. Que el MINEDUC carece de facultades. 4. Que no hay errores en la información relativa a las empresas relacionadas. Y luego, sin asomo de sonrojarse: 1. Que hay lucro. 2. Que se puede probar, pero es difícil. 3. Que tiene facultades, pero, que por sus efectos, teme ejercerlas. 4. Que puede haber errores en lo relativo a las empresas relacionadas.

Además de estas contradicciones Beyer y su equipo asesor incurre en confusiones gravísimas sobre el alcance de la normativa legal.

1. Existencia del lucro: al parecer entienden que el mismo se configura en la medida que la universidad se empobrece y un tercero se enriquece. Por ello es que invocan el precio de mercado como la vara de medir: si la universidad compra a precio de mercado no habría lucro. Esta perspectiva es absolutamente errada.

 
Sep02

¿TRANSANDO LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE?

El 26 de noviembre del año 2002, en la ciudad de Talca, se constituyó el Movimiento por la Asamblea Constituyente (Movasac). Una iniciativa impulsada por mi y por estudiantes de las facultades de Derecho de la Universidad de Talca, Universidad de Chile, Universidad Central de Chile, Universidad Arcis y Universidad Alberto Hurtado. El Movimiento buscaba recuperar el ideal constituyente impulsado durante la lucha contra la dictadura, manteniendo la propuesta de una nueva constitución gestada a principios de la década de 1980: en 1983 la Alianza Democrática propuso: “… un gran acuerdo nacional sobre una Constitución Política que surgiera de un plebiscito que diera paso a la creación de una Asamblea Constituyente”. Sabemos que este ideal se tranzó en aras de la salida institucional de la dictadura: se apostó por la reforma.

El Movasac recuperó a principios del 2000 la idea de una nueva constitución vía Asamblea Constituyente. A lo largo de tres años realizó trabajo de difusión de la iniciativa. En una fase superior de su organización (2004) pasó a denominarse Chile a la Carta. Promovió un encuentro social (un movimiento pluriclasista) en aras de un proyecto común de sociedad con que la mayoría nacional se identificara (el Chile que a todos nos gusta). Un país de libertad y de igualdad. Un país en que impera la cultura democrática y de los derechos humanos.

La propuesta de la Asamblea Constituyente desplegada por el movimiento Chile a la Carta, el fantasma del pueblo ejerciendo el Poder Constituyente, estuvo tras bambalina en el proceso de reforma que llevó a los cambios constitucionales del año 2005. De hecho, cabe presumir que se usó como elemento de presión y como una amenaza para torcer la voluntad de quienes se oponían a un nuevo conjunto sistemático de reformas al texto constitucional de 1980. De este modo ocurrió que el ideal del ejercicio del Poder Constituyente por su titular, el pueblo soberano, volvió a ser tranzado.

El ideal constituyente muestra una enorme fortaleza. Luego de una década se reinstala porfiadamente, una y otra vez, en el debate político y el ideario político chileno. Hoy, a lo largo del país, prácticamente en todas las regiones, decenas de movimientos como Movasac o Chile a la Carta, levantan la bandera de la Asamblea Constituyente.

Para quienes llevamos una década en esta lucha, la apertura de algunos líderes de la Concertación a una nueva Constitución vía Asamblea Constituyente supone un importante avance. Sin embargo, dado que el Poder Constituyente ha sido objeto de transacción en más de una oportunidad, cabe estar muy alerta. No sea cosa que nuevamente se use como “moneda de cambio”.

 
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Eric Eduardo Palma

Abogado, Doctor en Derecho
Magíster en Historia.
Magíster © en Educación.

Su investigación se orienta a la historia del Derecho de los siglos XIX, XX y XXI.

En materia de asesoría legal es Diplomado en Derecho del Consumo por la Universidad de Valladolid y especialista en derechos sociales, económicos y culturales.

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Eric Eduardo Palma G.
Abogado
Doctor en Derecho